Rascarse la barba ¿nuevo micromachismo?: opinión

   ¡Hola guisantillos! ¿Cómo va todo?

   Esta mañana mi pareja me dio los buenos días con la imagen y el artículo que veis a continuación; probablemente preocupado y/o confundido, ya que tiene barba y a los dos nos encanta.


  Cabe destacar que leyendo el segundo párrafo ya te das cuenta de la posición del autor respecto al tema, que lo cuenta un poco como si fuera un chiste y con la clásica actitud de "ahora todo es machista". No. El machismo siempre ha estado ahí, lo que pasa es que ahora se señala y eso molesta a la mayoría; como el niño pequeño al que le dejan hacer de todo y lo flipa cuando otro adulto le llama la atención por su comportamiento, llegando a sentirse atacado. 

   Este artículo en cuestión comenta lo versado en otro artículo de El País, dónde se explican diferentes gestos "típicamente masculinos" y su por qué (de forma bastante vaga). En este espacio mío haré lo mismo, pero desde mi propio punto de vista subjetivo y personal, pues no soy ni socióloga, ni psicóloga ni titulada en nada lo suficientemente relevante como para plasmar aquí. Soy, simplemente, una chica del montón que en su momento decidió abrir un blog.

   Para empezar, me llama especialmente la atención que el artículo de La Gaceta se publicó el 16 de mayo, mientras el de El País data del 18 de mayo. Esto a mí ya me descoloca un poco. Si Núñez ha conseguido viajar en el tiempo lo está ocultando de pena.
   ¿Qué se han sacado esto del ojete? Pues tal vez, no lo sé ni tengo modo de saberlo; yo al menos nunca lo había oído algunas y mucha información sobre el tema no he encontrado. Ahora bien, en el texto de El País nos dan nombres de psicólogos/as, de universidades, clínicas y colegios. Porque, ya sabéis, si lo dice un especialista tiene que ser verdad (falacia ad verecundiam). Pero vamos a olvidarnos de las conspiraciones y sumerjámonos en la piscina, y para ello me guiaré por el texto de El País, que es menos condescendiente y más organizado. 

   El primero de estos comportamientos es "Abrazarse dando fuertes palmetazos en la espalda". A mí esto, personalmente, me recuerda a las guerras antiguas, donde los hombres hacían chocar sus armas y gritaban para intimidad al bando contrario con el fin de intimidarlos y minar su moral, demostrando ser más machos y rudos que el ejercito contrario. 
   En el contexto actual podría tener algo que ver, porque dar abrazos es una muestra de cariño y si se le da a otro hombre... bueno, no vaya a ser que piensen que eres gay, mejor rómpele la espalda a tu colega (llamándolo crack o cosas así), pero que nadie dude de tu hombría jamás. Aprecia a tus amigos, pero "sin mariconadas". Creo que por ahí van un poco los tiros.  He visto ejemplos de esto en mi pueblo y en la TV. 


   El segundo es "Juguetear con las llaves en la mano". Esto, evidentemente, puede hacerse por diferentes motivos, como nerviosismo, impaciencia, preocupación... Ahora bien: si tenemos en cuenta que el hombre, tradicionalmente, es el encargado de ganar dinero, un alto capital es igual a poder, la hombría va ligada al poder y el capitalismo y el machismo son BF4ever, si un hombre está delante de tus narices jugueteando con las llaves de un Ferrari probablemente no lo haga por los motivos anteriormente citados, sino por alardear y dejar bien clara su "valía". Tengo entendido que los coches están estrechamente ligados con la masculinidad y que cuanto más grande y caro es tu coche más hombre eres; ésto me recuerda a un caso que conozco de primera mano. 
   También puede recurrirse a eso durante una discusión, para crear más incomodidad. Ya sabéis, como cuando estás discutiendo pero solo hablas tú mientras la otra persona está en actitud chulesca chasqueando la lengua o agitando la pierna. Mi ex lo hacía (se marcaba un combo con las tres) y era realmente molesto. 

  Tercero: "Sentarse con las piernas muy espatarradas". De este sí oí hablar varias veces y leí al respecto (se conoce comúnmente con el nombre de manspreading). De hecho, hace poco se lo expliqué a un chico en una publicación de Facebook de una conocida, y el chico no pareció muy convencido. Pero volveré a explicarlo aquí para que me sigan tirando piedras, no me importa. 
   La mayoría de los hombre se esparraman; es así: lo he visto en mi padre, lo he visto en mis tíos, familiares y amigos, lo he visto en el parque, la biblioteca, el cine y el trasporte público y privado. Pero ¿qué pasa cuando una chica se espatarra? Que es de mal gusto, no se comporta como una señorita, que dónde está su educación, que se siente "como las personas" etc, etc, etc. Y no hablemos ya de si llevas falda. En resumen: una mujer espatarrada deja de ser atractiva y a demás está ocupando espacio. ¡Ah!, pero claro, el hombre no ocupa espacio, ¿no? Y si os decimos algo estamos exagerando. Pues miren, no es la primera vez que tengo que ir agazapada en el autobús porque un señor se sienta a mi lado ocupando su asiento y parte del mío. Y se lo dices, pero les da igual, porque en seguida se espatarra otra vez, y si hace falta se meten la mano en el pantalón para colocar sus joyas en su sitio, (que a saber que caras o comentarios tengo que aguantar si decido hacer lo mismo porque se me está metiendo la braga o la costura del pantalón en el coño. Probablemente los mismos que ya he oído/visto antes).


   Algunos dirán "buah, eso no es michomachismo, es mala educación". ¿Hola? Pues qué casualidad que solo eduquen a las mujeres para sentarse "como las personas", ocupando el menor espacio y molestando lo menos posible. Supongo que el machismo imperante en nuestra sociedad no influye para nada en la educación de la gente, y supongo que, en tal caso, el machsimo tiene unas buenas bases de educación y respeto, de lo contrario ¿por qué llamar a este comportamiento "mala educación" y no vincularlo a la palabra que empieza por M?
   A los hombres se les ha educado desde hace siglos para que sean los dueños de su vida, que tengan el control sobre ésta. El mundo es suyo desde hace años, lo ocupan todo, la historia es suya, y los lugares públicos también.
   Por supuesto no tiene nada de malo espatarrarte en el sillón de tu casa, que ya veo venir a algunos. Y por favor, no me vengáis con el cuento de "es que el pene/los huevos molestan"; si hay hombres que se pueden sentar "como las personas" (porque a algunos conozco) no sé qué se lo impide a otros.

   Cuarto: "Hacer crujir los dedos". Aquí voy a ser rápida: según el especialista consultado (Gracía Huete) este gesto es herencia del hombre primitivo y significa "buscar pelea". Después de haber jugado tanto a Tekken le das la razón, pero, en mi humilde opinión, cualquier persona que se dedique crujir dedos merece que le ocurran cosas terribles. 

   Quinto: "Rascarse el mentón o la barba". ¡Ey, por fin hemos llegado!
   Desconozco si realmente hay hombres que se sienten más hombres recordándose a sí mismos (y a los demás) que tienen barba. Lo que sí tengo claro es que tocarse el mentón o la barba y fingir pensar mientras mantienes una conversación es desesperante; lo sé porque tenía un amigo que lo hacía constantemente: se acariciaba la perilla cuando yo u la otra chica del grupo hablábamos; era como un "tú habla, pero mi perilla es más interesante"/"¿Osas dirigirme la palabra, ser imberbe?". No creo que tocarse la barba sea en sí un gesto machista: tú puedes estar tranquilamente viendo una serie o leyendo un libro y acariciar tu barba, al igual que yo lo hago con mis pelos; pero ¡por los dioses! NO CUANDO HABLAS CON ALGUIEN, y menos con esa descondescendencia. Para todo hay un momento y un lugar. 


   Realmente leer este tipo de cosas hace que me de cuenta de conductas molestas que no sabía por qué me molestan tanto; como tantas otras situaciones vividas a las que no sabía poner nombre. El caso es que me gusta compartir mi opinión con el mundo por si hay alguna mujer por la red que pueda tener la misma opinión o que esté más formada en estos temas y quiera arrojar un poco de luz (si es que por algún casual termina en este blog), por que yo ya sé que no soy una gran comunicadora ni tengo un dominio apropiado de la palabra escrita ni de otros campos; pero lo vivido no me lo quita nadie y sobre eso sí que puedo hablar. He intentado explicar todo del mejor modo posible y de forma breve, aunque no lo haya conseguido.
   
   En fin, guisantillos, hasta aquí la entrada de hoy. Como siempre tenéis la sección de comentarios a vuestra disposición y estaré encantada de leer opiniones y experiencias al respecto. 
   Muchas gracias por pasaros, leer y comentar. 
   ¡Un saludo y hasta la próxima!