Diario de la copa menstrual: 1ª semana

  ¡Hola guisantillos! ¿Cómo estáis?

   ¡Por fin ha llegado el "primer capítulo" de esta serie de entradas tan esperadas! ... O quizá no tanto. 
   En esta entrada ya os hice un pequeño resumen sobre la copa menstrual y lo que será "Diario de la copa menstrual".

   Para narraros mis peripecias y poner en evidencia mi destreza y, en general, mi persona, comenzaré por el comienzo, y cuando termine de hablar, me callaré. 

   Todo comenzó un día como cualquier otro. Yo ya había oído hablar sobre las copas menstruales pero, entre tú y yo: soy de vagina estrecha y he llegado a tener dificultadas para ponerme tampones, especialmente por lo mucho que me resecan en ocasiones. Llega un momento en el que ya dudas que algo pueda entrar o salir por ahí. Pero la sangre siempre encuentra un camino. 
   Este es el motivo principal por el cual no adquirí antes una de estas ¿Cómo iba a meterme semejante cosa ahí dentro si a veces no cedía ni a un tampón mini? (Que luego en realidad no es tan grande, pero bueno). Con los años cogí más soltura con los tampones y sólo usaba las compresas para dormir pero ¡oh! ¡sorpresa!, empecé a tener problemas de irritación, sequedad y etcs varios, incluso fisuras en los labio vaginales. Mi ginecólogo, (muy profesional el hombre -sarcasmo-) me dijo que estaba perfectamente y que era algo normal, que el no veía fisura ni herida alguna. Yo ya pensaba que estaba loca, pero es molesto, especialmente cuando estás con la regla o mantienes relaciones. Llegué a sacarme fotos para ver si realmente las fisuras no eran visibles a simple vista y solo se notaban mediante el tacto.
   Tras varias visitas más el ginecólogo me dijo que tal vez tenía alergia o sensibilidad a los tampones y compresas, así que empecé a comprar lo más natural que encontraba (sin perfumes, mayor porcentaje de algodón...). No es barato. 

   No se por qué un día decidí informarme más a fondo durante la copa. Probablemente estaba estudiando y mi cabeza quería evadirse con cualquier cosa. 
   Tras mucho leer, investigar y consultar precios decidí darle una oportunidad y encargué una en mi herbolario/tienda naturista de confianza. Al poco tiempo me llegó mi copa, a 4 días antes de la regla. 19€.


1er día: Por algún motivo estaba entusiasmada con la idea de empezar a usarla. Tal vez porque me gustan las cosas nuevas o porque lloraba de felicidad por dentro al pensar en no volver a usar tapones y compresas. El caso es que llegué a casa y puse la copa a hervir para esterilizarla. Quería usarla los días que me quedaban antes de que me viniera la regla para acostumbrarme a ella y pillarle el truco. El resultado fue cuanto menos desastrófico: Probé un montón de posturas (he descubierto que puedo llegar a ser muy flexible), sudé y sufrí un poco para meterla (me entró mejor en forma de C) pero al final venció mi tenacidad. Ya estaba dentro, ahora solo tenía que comprobar que estuviera abierta. Introduje un poco el dedo y fue suficiente para notar que estaba doblada. Intenté girarla un poco pero eso ni cedía ni hacia un lado ni hacia el otro. Metí el dedo para intentar colocarla, pero, curiosamente, la parte superior parecía estar en contacto con la pared del cuello útero. 
   Sobra decir que después de tanto meter y sacar dedo me quedó el coño un tanto escocido.
   Visto que el cachivache no había quedado bien puesto decidí quitarlo para probar otra vez. Maldita mi suerte pues, no se cómo demonios lo hice, pero cuando eso salió sentí un mareo la mar de interesante. Dolió un poco, pero fue más una sensación que no puedo llegar a definir que un dolor intenso lo que me provocó dicho mareo. "Me echaré un poco de agua en la cara" dije, pero acabé tumbada en el suelo aguardando el momento idóneo para ponerme en pie.
   Por ese día fue suficiente. 

2º día: La regla se me adelantó. "Es el momento" me dije, "la usaré para estar por casa". Ese día habia quedado para hacer una ruta de senderismo, pero debido a mi estado cuando tengo la regla hubo un cambio de planes. Normalmente me quedo en casa el primer día de periodo pero necesitaba salir de casa.
   Esta vez la copa entró con mucha más facilidad pero tampoco quedó bien puesta, así que me puse una compresa por si tenía perdidas. Se acercaba la hora de salir de casa, así que fui al baño para quitarme la copa, ya que notaba cierta molestia (tal vez porque estaba mal o tal vez pura paranoia). Eso no salía. Quizás tenía miedo por lo acontecido el día anterior pero fui incapaz de quitármela.
   Salí de casa con una compresa y la copa en mi vagina.  La primera mitad del trayecto en coche fui bien, solo un poco preocupada porque eso pudiera irse más hacia el fondo. La segunda mitad empecé a notar una especie de tirones o pinchazos, no sabría describirlo. 
   Cuando llegamos a la city, lo primero que hicimos fue parar en el centro comercial para que pudiera ir al baño. Tras nuevamente adquirir un sin fin de posturas logré quitarme la copa, con tan mala suerte de que resbaló de mis manos y calló al suelo. La limpié (limpié también todo lo demás), la metí en su bolsita y me puse un tampón. 
3er día: Volví a esterilizar la copa y me la puse, esta vez en forma de pico y pareció quedar abierta. Fui a dar un paseo con el perro y todo parecía ir bien. Llegué a casa y observé orgullosa que la compresa a penas tenía una mancha de sangre, muy probablemente de algunos pelillos que no quedaron del todo limpios o alguna gota que rondaba la zona. 
   Decidí quitármela para vaciarla e ir cogiendo más soltura en eso de poner y quitar. Para mi desgracia la copa se había introducido más de lo previsto (lo cual ya me han aclarado que es algo normal, digamos que la copa se adapta a la zona). El pico seguía estando fuera, pero... mucho más hacia dentro de donde yo lo había dejado. Me costó bastante quitarla, incluso mi dedo indice se resintió un poco por el esfuerzo, pero al final conseguí quitarla ¡y sin derramar ni una gota! Toda la sangre estaba ahí y mis dedos estaban limpios. 
   Vacié la copa, la limpié y volví a introducirla. Me senté en la silla del escritorio y al cabo de una hora o así comencé a sentir molestias, similares a las mencionadas en el día dos. Me la quité sin demasiada dificultad, la limpié y la guardé en su bolsa hasta el día siguiente. 

4º día: Me puse la copa sin mayor dificultad del mismo modo que el día anterior. Pasé la tarde jugando jugger y no tuve ningún tipo de molestia, ni siquiera cuando me senté a descansar. Al igual que ayer, cuando me la fui a quitar se había introducido más. No tuve perdidas, pero quitarla me costó lo suyo.

5º día: Me la puse sin ningún problema. Es todo un alivio no tener que poner compresa en verano , ni un tampón que me irrite para esos días en los que sólo sueltas unas gotitas. Pasé el día sentada, pues hoy tocaba partida de rol. No tuve ninguna molestia ni pérdida alguna. Esta vez me costó menos quitarla, pues Fátima, del blog, "Una Lolita costurera", me dio un truco maravilloso para quitarla, y es hacer fuerza con los músculos pélvicos; Como ella dijo "como si fueras a hacer pis pero a lo bestia".

6º día: De nuevo me la puse sin problema. Este día creo que no hice nada destacable (lo confieso, olvidé anotarlo), peeero lo importante es que me quité la copa con relativa facilidad y sin dolor o molestia ¡Todo un logro!
   Al día siguiente la herví para esterilizarla y la guardé en la bolsa.
Gracias Fátima, me has salvado la vida
   ¿Mi veredicto?: El primer día me planteé seriamente si sería capaz de usarla, pero los últimos me sentí satisfecha con la compra. A ver que tal el siguiente periodo; supongo que mejor. Adquirirla en vacaciones fue un acierto me parece a mí.
   ¿Postura más cómoda?: En la mayoría de foros he leído que lo más cómodo es ponerla o quitarla sentada en el váter pero esto a mí no me funciona, yo levanto la pierna y apoyo el píe en la tapa de la cisterna. El día que me la quité fuera de casa lo apoyé en la pared, pues no había tapa de cisterna xD
   ¿Asco?: Mi madre me preguntó ayer si no me daba asco "estar con la sangre ahí". Vamos a ver, mujer, me parece mucho más asqueroso estar con la sangre ahí en una compresa, que me va rozando todo y aún por encima lo veo cada vez que voy al baño, o quitarme un tampón cuando no está lo suficientemente húmedo y notar todo el algodón rozando ahí dentro luchando por salir, o que manche cuando ha absorbido demasiado. Es mi sangre, no me da asco. Queda ahí recogida cual copita de vino tinto, la tiras al váter y fin, yo los últimos cuatro días ni siquiera me manché los dedos.

   Y esto es todo por hoy. Espero que esto le sea útil a alguien que se esté planteando esta opción, porque en internet hay mucha información pero me parece que todo es o demasiado bonito o demasiado feo, lo cual puede crear falsas esperanzas o desalentar. Ni todas tenemos el mismo cuerpo ni somos igual de mañosas, por lo que creo que es bueno compartir distintas experiencias para ayudar a aquellas que pueden tener nuestras mismas dificultades (como es el ejemplo de que se suba la copa, información que no pude encontrar).

   ¡Para el mes próximo capítulo de esta trepidante serie!
   Muchas gracias por pasaros, leer y comentar. ¡Un saludo y hasta la próxima!